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Un año más, los hijos de Combarros acudimos al pueblo de nuestros orígenes a la fiesta de Las Candelas, algunos de ellos por primera vez. He aquí un breve relato de cómo transcurrieron tan agradables momentos.


LOS REENCUENTROS

Era el viernes 3 de febrero y la noche había caído ya sobre las tierras maragatas cuando a la entrada de Combarros se producían numerosos reencuentros.

Reencuentros entre primos, entre los que viven en Madrid y los que lo hacen en el pueblo, entre amigos que no se ven desde hace tiempo… Y también había encuentros: los de aquéllos que llegaban a Combarros por primera vez.

El comedor del Monterrey fue la encrucijada, y sobraban los motivos para celebrar una gran cena de bienvenida con su sobremesa prolífica en amenas conversaciones, bromas, anécdotas y buenos momentos en general.

LA CEREMONIA

Poco antes de las 12 de una mañana de sábado inundada de sol, los corrillos de gente se apiñaban en los alrededores de la iglesia, donde todo estaba ya dispuesto para la celebración de la misa y procesión en honor a la Virgen de las Candelas.

En la sacristía se intercambiaban mecheros para encender las velas y en los bancos los feligreses aguardaban el comienzo de la procesión una vez que cuatro valientes maragatas se ofrecieron para llevar sobre sus hombros la imagen de la Virgen.

Ya en las calles del pueblo, la procesión transcurría sin el habitual sonido de las campanas, que están pendientes de restauración, lo cual privó a la ceremonia de una de sus principales características. No obstante, las plegarias y los cantos a la Virgen pusieron la nota acústica a la procesión.

Los necesarios relevos se sucedieron entre las portadoras de la Virgen y la ausencia de viento facilitó que muy pocas velas se apagaran a lo largo del recorrido.

De vuelta al interior de la iglesia, casi la totalidad de los bancos fueron ocupados por los numerosos feligreses que acudimos este año, uno de los más concurridos, y la misa se celebró fiel al rito tradicional.

Al término de la misa, Victorina, la autora del poema sobre Combarros que podemos leer en “Proclamos”, anunció un hecho relacionado con la Virgen de las Candelas acaecido en Buenos Aires.

Cocina de PacoDISFRUTANDO DE COMBARROS

Una vez finalizada la ceremonia, se volvieron a formar los tradicionales corrillos a la puerta de la iglesia, un momento idóneo para poder charlar tranquilamente con aquéllas personas a las que habitualmente no ves, siendo el tema estrella de las conversaciones el fabuloso tiempo del que disfrutamos.

Poco a poco los corrillos se fueron disolviendo y cada cual eligió su manera de disfrutar de Combarros, un privilegio muy poco frecuente para muchos de los que allí estábamos.

El sol y las suaves temperaturas invitaban a pasear por el pueblo y contemplar las magníficas vistas desde lo alto del campanario. Unos se sentaban plácidamente al sol y otros se interesaban por los excelentes trabajos de restauración que se están llevando a cabo en algunas de las casas del pueblo. Sin duda se merecen un aplauso estas iniciativas que, con muchos esfuerzos, embellecen las calles y dan una buena imagen de un pueblo que se revitaliza poco a poco.

LA TRADICIÓN GASTRONÓMICA

Las emociones y el paseo por el pueblo abrieron el apetito de los combarreses, y qué mejor manera de saciarlo que degustando el tradicional cocido maragato, tan popular últimamente fuera de las fronteras de la Maragatería.

El restaurante La Peseta, en Astorga, fue el lugar elegido por la mayoría para reunirse en familia y grupos de amigos en torno a las fuentes de carnes y garbanzos que, como es habitual en esa casa, resultaron exquisitos. Mención aparte merece la extraordinaria sopa de pan que resultó un colofón inmejorable antes de pasar a las natillas.

A pesar de los cafés y los digestivos orujos, la modorra se adueñaba de los comensales, los párpados se volvían de plomo y las piernas no encajaban debajo de la mesa, por lo que algunos optaron por reposar y otros se decidieron a aprovechar las últimas horas de luz que restaban para pasear por las zonas más bonitas de Astorga.

La Cruz de FierroDISFRUTANDO DE LA MARAGATERÍA

La Maragatería es sin duda un lugar extraordinario, y en cada uno de sus pueblos se puede encontrar algo bonito, pintoresco o digno de ser visitado.

Así pues, el domingo por la mañana, se formaron diversos grupos de gente cada uno con su propio plan.

Algunos decidieron salir de la Maragatería y disfrutar de una mañana de esquí en la cercana estación del Morredero, donde aseguran que se puede disfrutar de lo lindo con este deporte.

Otros se decidieron a realizar una ruta por los pueblos maragatos y deleitarse visitando una hostería de ensueño en Santa Colomba de Somoza y la taberna celta de Foncebadón, o contemplar las vistas preciosas del Teleno desde la Cruz de Ferro y las siempre pintorescas calles de esa maravilla de la arquitectura rural que es Castrillo de los Polvazares.

EL RETORNO

Llegada la tarde, el cansancio alternaba con la satisfacción por el estupendo fin de semana vivido en Combarros, pero para muchos era el momento de irse del pueblo hasta una nueva ocasión.

En ese momento no se pensaba en el viaje que muchos emprendíamos, ni en las labores que al día siguiente aguardaban en la cotidianeidad del trabajo. En ese momento sólo se podía pensar en que ya faltaba menos para retornar de nuevo al pueblo para Las Candelas de 2007, un año que debe de ser sin duda muy importante para la historia de Combarros.

Allí esperamos estar para contarlo.

                                                

                                                                 SERGIO CAMPANERO



En este albúm iremos colocando todas las fotos que nos lleguen de la fiesta de la Virgen de las Candelas. 

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